Ponente
MARÍA CAÑAS
UNIVERSIDAD DEL PAÍS VASCO. ESPAÑA
Doctora en Psicología por la UPV/EHU (2021), con Premio Extraordinario de Doctorado. Desde 2024 es Profesora Ayudante Doctora en el Departamento de Psicología Clínica y de la Salud y Metodología de Investigación de la UPV/EHU. Realizó una estancia postdoctoral de dos años en el CAARE Center (Child and Adolescent Abuse Resource and Evaluation Diagnostic and Treatment Center) de la UC Davis (California, EEUU), centro de referencia nacional en salud mental infanto-juvenil especializado en intervenciones basadas en la evidencia.
Durante su estancia trabajó en el equipo de la Dra. Susan Timmer en intervenciones con menores en acogimiento, con especial atención al impacto del trauma y la promoción de la estabilidad del vínculo, así como en la adaptación culturalmente sensible de programas basados en la evidencia para familias latinas y en la formación y supervisión de profesionales hispanohablantes. Una de sus principales áreas de especialización es la evaluación observacional de la interacción parento-filial en contextos de riesgo y desprotección, con el objetivo de identificar conductas sensibles y patrones disfuncionales en la díada para orientar la intervención.
Navegando la falacia jingle-jangle de la adversidad temprana y el trauma: de la delimitación conceptual a las aplicaciones prácticas
Una fuente de imprecisión conceptual en la psicopatología del desarrollo se sitúa en torno a los constructos de adversidad temprana, victimización y trauma. Términos que con frecuencia se emplean de manera intercambiable a pesar de referirse a fenómenos que operan en niveles de análisis distintos, se evalúan mediante métodos diferentes y tienen implicaciones clínicas propias, lo que se conoce como la falacia “jingle-jangle”.
En primer lugar, respecto a la adversidad temprana, se abordarán distintas tradiciones en su caracterización, desde el enfoque unitario en el que se abordaban experiencias negativas como maltrato infantil o depresión materna por separado, al reconocimiento del solapamiento entre distintas experiencias adversas y el enfoque cumulativo, incluyendo el popular de Experiencias Adversas en la Infancia o ACEs. Se tratarán también avances recientes como el modelo dimensional de adversidad que diferencia entre privación y amenaza, la delimitación del concepto de trauma frente a adversidad, así como las principales críticas y debates actuales sobre los distintos modelos y conceptos.
En el nivel de la exposición a la victimización, la polivictimización constituye un constructo diferenciado que no puede reducirse a una puntuación elevada de ACEs, en la medida en que capta específicamente el daño interpersonal directo a lo largo de distintos contextos y periodos del desarrollo. La investigación sugiere que diferentes factores relacionados con la propia víctima, contexto que le rodea, las características de las experiencias de victimización y factores relacionados con el propio victimario, pueden modular el riesgo de polivictimización, aspectos que tienen implicaciones directas para la prevención y la formulación de casos.
En el plano de la respuesta psicológica, los criterios estándar del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) no siempre recogen adecuadamente las manifestaciones clínicas asociadas a experiencias traumáticas crónicas en la infancia, en las que las dificultades de apego y la desregulación emocional ocupan un lugar central. La CIE-11 incorporó el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo (TEPT-C), aunque su aplicabilidad específica a la clínica infantojuvenil continúa siendo objeto de investigación. La exposición a trauma crónico e interpersonal en la infancia puede alterar las trayectorias del desarrollo emocional, cognitivo y relacional. Esta sintomatología presenta, un solapamiento con otros diagnósticos infantojuveniles, como los trastornos del apego, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo y, en adolescencia, los rasgos del trastorno límite de la personalidad. El simposio abordará estas cuestiones revisando la evidencia empírica disponible sobre la estructura sintomática del trauma complejo infantojuvenil, su delimitación frente a cuadros clínicos afines y las implicaciones para la práctica clínica con niños y adolescentes expuestos a trauma.
Este simposio tiene como objetivo ofrecer un marco conceptual más preciso para distinguir entre adversidad, victimización y trauma en la infancia. Avanzar en la delimitación de estos constructos es una condición necesaria para que la investigación y la práctica clínica en este ámbito sean más precisas, comparables y útiles para quienes trabajan con niños y adolescentes que han vivido experiencias adversas.






